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Join Date: Mar 2007
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La vida de los artistas que logran llegar a las emociones de miles de personas, son vividas con tanta intensidad, que llegan a tocar los l*mites de su existencia, transformándose constantemente, hasta conquistar su propio cielo. Esta es la historia de un hombre que hizo de su experiencia su propia filosof*a, y de su filosof*a, su arte. Brooklyn, Nueva York, es un barrio donde la mezcla de nacionalidades, estilos de vida y forma de pensar son parte de su cotidiano. Y marcado por ese entorno nació Luis Armando Lozada Cruz, el 8 de septiembre de 1971. Aunque vivió poco tiempo de su vida en esta barriada, pudo, desde niño conocer el mundo desde cerca, la alegr*a con que viv*a su familia y la crudeza de las calles de una gran ciudad. Poco tiempo paso cuando su familia decidió mudarse a Puerto Rico, en el sector de Puerta de Tierra, en San Juan. Sus padres, Don Rafael y Margarita Cruz, pudieron ver desde temprana edad la inclinación de su hijo por lo art*stico y decidieron incorporarlo al Teatro Pobre de América, de la mano de Pedro Santaliz. Aunque las tablas de un teatro lograron despertar su talento, no fue hasta que escuchó una canción que le marcó el camino para el resto de su vida. A comienzos de los ochenta, Rapper’s Delight se transforma en el suceso radial del momento y con ella, Luis Lozada comienza a soñar su propio futuro. Si bien Rubén DJ fue el primero en pegar en las radios cantando, y Glenn Monroig, el primer puertorriqueño en escribir y difundir rap en la isla, todav*a no hab*a nacido un icono que representara esa gran parte de la juventud que enloquec*a por este género musical. “Aqu* estoy filosofo, as* me dicen Nunca dejo que los grandes me pisen Yo soy maestro en la vida social Y en las mujeres para qué contar Soy una máquina llena de sabidur*a Desde pequeño mi papá lo sab*a Que yo algún d*a iba a comprender Qué importante yo ten*a que ser”. Inspirado por Run DMC y Sugar Hill, en 1984, formaliza su carrera haciéndose llamar Vico y añadiendo la C sólo como una novedad. Si bien ya hab*a conocido la popularidad con “Jasón” junto con Rubén DJ, fue con LA RECTA FINAL como llega a convertirse en el rapero número uno de Puerto Rico. Al final de los 80, LA RECTA FINAL, de producción independiente, ya era un disco de colección para sus seguidores. En 1992 aparecen al mercado dos nuevas canciones que lo llevaron hasta el oro y platino: “Saboréalo” y “Mar*a”. En 1994 su compromiso con el género lo lleva a producir a otros artistas hasta crear su propio sello discográfico. Desde su propia compañ*a, salen nuevos nombres como Liza M., Franceska y Lizzi Estrella, además de acreditar el talento de DJ Nero, DJ Playero y DJ Nelson, que marcaron la década del 90 en su pa*s. Le siguieron CON PODER, AQUEL QUE HABÍA MUERTO (con 300,000 copias vendidas en Estados Unidos), VIVO (Ganador de un premio Grammy Latino), EMBOSCADA (nominado a un premio Grammy Latino) y producciones de recopilación de sus grandes éxitos, as* como series especiales de colección. En sus giras, mostraba un show donde desbordaban atracciones. Vico C entend*a que el rap no estaba limitado a una estética austera. Por el contrario, además de su banda, inclu*a bailarinas y coristas que apoyaban su presentación. Una bailarina que trabajaba para otro cantante, logró atravesar la frontera de su música para ganarse su corazón y transformarse en la mujer de su vida, la que hasta hoy le ha dado tres hijos y la más importante lección de amor de su vida. Todo en su vida parec*a estar perfectamente diseñada hasta que un accidente en su moto cambiar*a su vida y lo llevar*a a un nuevo despertar. Este acontecimiento, que lo deja en una profunda depresión, lo lleva a buscar amparo en un mundo que, aparentemente, lo sacar*a de sus ahogos emocionales: las drogas. “La adicción a la hero*na, la coca*na, la marihuana y el alcohol comenzaron a acabar con mi vida. Mi hogar y mi familia comenzaron a afectarse llegando a pensar en divorcio”, rememora. “Le ruego a Dios por una vida normal que lo malo en mi mente no se valla a colar”. Si bien su relación con las drogas ya hab*a comenzado antes del accidente, es en este momento cuando se afirman. “Como es normal, empecé fumando marihuana en mi barrio, antes de ser famoso. Y dir*a que pasé a la coca*na influenciado por las malas amistades que aparecen en ese ambiente, nunca falta quien te las ofrece. Pero lo más grave vino después del accidente, cuando estaba bien pegado. Entonces me recetaron un montón de medicamentos y como no pod*a cantar, ca* en depresión y decid* que lo mejor era estar anestesiado todo el tiempo”, explica. De su primer matrimonio Vico C tiene una hija, Mar*a Angely, y con su esposa actual, Sonia, tres: Luis Armando (Sugar), Luis Gabriel (Cuqui) y Enny, todos testigos de un proceso de tanto dolor. “Soy de la calle sin pena No te lo niego Y lo que digo no se trata de un juego Tanto en el sexo como en la indiferencia Los niños aprenden por negligencia”. La evolución de Vico C como artista no se detuvo, pero más importante fue su descubrimiento como ser humano, tocando los l*mites y volviendo a enfocarse en su camino. Ya viviendo en Orlando, Florida, Vico C conoció la soledad de una celda de prisión, aunque nunca se envolvió en ella. Por el contrario, fue el momento en que se sintió más acompañado que nunca por su familia y los amigos. A esto, se sumó el dolor por la perdida de su madre, debido a una grave enfermedad. Sin rendirse y por el contrario, motivado a volver a cambiar su vida, decide en la cárcel comenzar a grabar un nuevo disco. Este trabajo, que se lanza al mercado el 4 de noviembre del 2003, lleva por titulo EN HONOR A LA VERDAD y lo muestra al artista con su corazón abierto y con su talento reforzado por sus experiencias y sabidur*a. Vico C es un icono de la cultura popular latina. Su filosof*a de vida es la misma que honestamente ha volcado en sus canciones. Desde su adicción a las drogas hasta su participación a la creencia cristiana, desde la vida urbana de los barrios de San Juan hasta el escenario de los premios Grammys y Billboard, desde la intimidad de una familia que lo respalda, hasta la ovación de un continente que lo aclama. “Me siento bien agradecido que la gente me haya perdonado muchas cosas, siento que he recuperado terreno no sólo como figura pública, sino como hombre”, reconoce. Por estos d*as, Vico C está en la plenitud de su vida y su carrera, deseoso de volver a reencontrarse con su público, su mejor amigo. “Soy un filosofo sin doctorado Porque en la calle yo me he graduado Soy el filósofo Sabidur*a y demás”. :::::::::::CORTESIA, [Solo los Usuarios Registrados pueden ver los LinksRegistrate Aqui!] |
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